Algunos de los remedios históricos más estrambóticos para curar la calvicie

Julio César probó algunos remedios para curar la calvicie… sin éxito

En enero siempre vuelven los propósitos de año nuevo, el frío invernal, las colecciones de los kioscos y, sí, también suele ser el momento de algún nuevo milagro para evitar la calvicie. Esto es algo que lleva ocurriendo desde siempre y a lo largo de la historia se han probado multitud de pociones y brebajes para frenar la caída del cabello. Por eso, hoy te queremos traer la mejor de las recopilaciones sobre los remedios para curar la calvicie más estrambóticos.

¿Preparado para reírte durante un buen rato? Evidentemente, HeadBlade no existía por aquel entonces, sino le diríamos a Julio César, Aristóteles y al resto de personajes históricos que lo mejor que podrían haber hecho para asumir esa caída irrefrenable de cabello pasaba por coger su modelo HeadBlade favorito y raparse la cabeza.

Los remedios para curar la calvicie más estrambóticos a lo largo de la historia

Que a los humanos no les gusta quedarse calvos es un hecho, no en vano en EE.UU se gastan alrededor de mil millones de dólares al año en tratamientos para recuperar el pelo perdido, la gran mayoría, destinados a los trasplantes. Por supuesto, antiguamente el miedo era el mismo, lo único que variaban eran los métodos. Atento, porque este post no tiene desperdicio.

Los egipcios y sus ungüentos a base de grasa animal

En Egipto la cabellera lo era todo, buena muestra de ello era la gran cantidad de pelucas y extensiones que utilizaban así como los tratamientos para cuidar el pelo. Por ejemplo, el faraón Ramsés II utilizaba la henna en su rutina capilar para rejuvenecerlo. Es decir, quedarse calvo era lo peor que te podía pasar. Sin embargo, tenían grandes métodos para luchar contra ella.

Así, en un texto médico de más de 3000 años de antigüedad –el papiro Ebers– aconseja diferentes remedios para tratar la caída del cabello como por ejemplo hacer un sofrito de pata de galgo y pezuña de un burro. Después, lo único que había que hacer era frotarlo con muchas ganas sobre el cuero cabelludo. ¿Otro consejo? Según la madre del Rey Chata, lo que se debía hacer era un ungüento a base de garras de perro, dátiles y pezuñas de burro molidas cocinadas en aceite. La aplicación, como te podrás imaginar, era frotar y frotar la cabeza vigorosamente.

Cleopatra también tenía una receta familiar que puso en conocimiento del mismísimo Julio César, pero eso os lo contamos un poco más adelante. Paciencia, porque Grecia no se libra.

Hipócrates y Aristóteles también tenían remedios contra la calvicie

En la antigua Grecia, la alopecia tampoco estaba muy bien vista. En aquella época eran los esclavos quienes llevaban el cabello rapado y de hecho, fueron los griegos los que crearon las primeras barberías y empezaron a dar una gran importancia al cuidado del pelo.

Además, los grandes filósofos comenzaron a estudiar los orígenes de la calvicie, sus causas y sus posibles tratamientos. Así, Hipócrates, el padre de la medicina, preparó dos remedios: el primero estaba formulado a base de opio, esencia de rosas, aceite de oliva y vino, mientras que el segundo mezclaba rábanos picantes, comino, ortigas y heces de pichón.

Aristóteles tenía otras teorías y, para evitar su incipiente calvicie, frotaba su cuero cabelludo con orina de cabra.

Los trucos de Julio César para disimular su calva

La calvicie en Roma no estaba bien vista y era una verdadera pesadilla para quien la sufría, si no, que se lo pregunten a Julio César. Al principio echaba mano de pequeños trucos que todavía se siguen utilizando hoy en día: dejar el cabello más largo en los laterales y cubrir, como podía, las zonas donde empezaba a clarear. Pero, esto no podía durar eternamente y, viendo que su situación empeoraba pidió al senado portar a todas horas su corona de laurel.

Además, también utilizaba algunas recetas para impedir que su calvicie fuese a más. Una de ellas se la dio la mismísima Cleopatra y consistía en cocinar una poción con grasa, ratones y dientes de caballo.

¿Otro de los remedios para curar la calvicie en esa época? Hacerse con los genitales de un burro y quemarlos, mezclar la ceniza con la orina y aplicarlo generosamente en el cuero cabelludo.

Por supuesto, otros grandes personajes históricos también tenían pavor a la calvicie que les perseguía como los emperadores romanos Tiberio o Dominiciano, que utilizaban pelucas.

El estiércol de ganso, el gran aliado de los vikingos

Efectivamente, a los vikingos tampoco les gustaba mucho eso de quedarse calvos. Por eso frotaban su cabeza con estiércol de ganso algo que, evidentemente, no les debió de dar mucho resultado o actualmente estaría en todas las tiendas a la venta.

Como ves, el miedo a la alopecia viene de hace mucho tiempo y en todas las épocas se han ideado remedios para curar la calvicie, todos ellos sin resultados. Hoy en día, los métodos se han vuelto más sofisticados, pero en la gran mayoría de los casos, acaban siendo una pérdida de dinero y de tiempo. Así que, lo mejor que puedes hacer en estos casos es aceptarlo. Bruce Willis, The Rock y desde hace poco, John Travolta, son calvos orgullosos de serlo y, sin duda, no hay nada mejor que eso. ¿No crees?

Por supuesto, todavía quedan muchos remedios de los que no hemos hablado, pero te prometemos que volveremos a la carga dentro de poco con nuevos y sorprendentes remedios para curar la calvicie. Mientras tanto, es hora de pasarte tu HeadBlade por la cabeza.

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